jueves, 27 de octubre de 2011

CHALINO SANCHEZ, COMPOSITOR DE NARCOCORRIDOS

A Rosalino jamás le gustó su nombre, le parecía demasiado femenino, así que siempre prefirió que le llamaran Chalino y decía llamarse Marcelino.
Nació en un pueblo pequeño de Sinaloa y no asistió más que tres años a la escuela. Era de baja estatura y tan flaco que costaba trabajo entender como sujetaba a la cintura sus pantalones.

Su expresión era dura, prácticamente jamás sonreía. Hablaba torpemente y de forma atropellada, con esa forma cantadita y nasal que tienen los de la costa de Sinaloa. Además de todo lo anterior era tímido y pudiéramos decir que insignificante en apariencia, más aún así se convirtió en toda una leyenda.

Cuando Chalino tenía once años, su hermana Juana fue violada por dos hombres quienes después de su fechoría la arrojaron a la calle desnuda. Uno de ellos era un valentón del pueblo conocido como el Chapo Pérez. Chalino no podía hacer nada, porque era tan solo un niño, así que guardó su rabia esperando mejores tiempos para cobrar venganza…

Recién cumplidos los tenía quince años, un 20 de noviembre, fue a la fiesta que se hacía en la escuela del pueblo para celebrar la Revolución Mexicana. Ahí encontró a Chapo Pérez, el violador de su hermana. No le dijo nada, tan solo se acercó hasta él, desenfundó la pistola que traía escondida bajo la ropa y le metió varios tiros a bocajarro. A todos los tomó por sorpresa. Cuando los amigos del Chapo desenfundaron las pistolas Chalino ya estaba entre los matorrales de un campo cercano, y aunque le hicieron varias descargas, no lograron hacerle nada. Se escondió en las montañas y después se fue a los Estados Unidos.

En Los Angeles se quedó en casa de una tía. Por un tiempo trabajó en granjas, y fue levantando cosechas de frutas y verduras desde California hasta Oregon. Con el tiempo se estableció en Inglewood en el condado de los Angeles, y se dedicó a ayudar a su hermano Armando, quien era de esos “coyotes” que llevan ilegales de Tijuana a Los Estados Unidos. Más dejó todo aquello en 1984 cuando Armando fue muerto a tiros mientras dormía en un hotel de Tijuana.

Un día, estando en Tijuana, agarraron a Chalino y lo metieron a la cárcel, acusado de diversos delitos de poca relevancia. Ahí se encontró a su primo Ismael, quien tocaba la guitarra y a otros hombres de Sinaloa que purgaban condenas relacionadas con el narcotráfico. Todos ellos tenían sus historias y a Chalino le dio por hacer corridos con todo aquello que le contaban.

Cuando salió regresó a Los Angeles. Ahí lavó coches por un tiempo y se metió en negocios turbios, trabajando de chofer y ayudante del dueño de un restaurante que estaba envuelto en el tráfico de drogas y quien fue luego asesinado por sus rivales. Sobre esta historia también Chalino compuso un corrido.

Con el tiempo comenzó a componer corridos por encargo. Muchos mexicanos radicados en Estados Unidos llegaban a él y le contaban sus historias, para que Chalino les compusiera su corrido, dándole a cambio relojes de oro, pistolas y buenos regalos, porque inicialmente Chalino no aceptaba dinero como pago. Cierto día le pidió a un grupo norteño que le grabara unos de esos corridos que compuso por encargo, más el día de la grabación el cantante no se presentó, así que Chalino decidió cantar sus composiciones, aún cuando estaba conciente de que su voz no era la deseada para lograr buenos resultados.

En cuatro horas grabaron quince corridos y se hicieron quince copias de la grabación, mismas que entregó a quienes les había compuesto los corridos. Más días después ya tenía solicitadas otras trescientas copias, y así comenzó la historia.

La primera grabación de Chalino provocó una buena cantidad de encargos. Se incrementó el número de gente que deseaba tener su propio corrido, y muchas más que demandaban copias de lo grabado. Sus narco corridos no los tocaba la radio, pero en los tianguis de Los Angeles los vendían por alteros.

Era increíble lo que sucedía. Chalino cantaba mal, su vos era realmente desagradable: áspera, aguda, nasal. Incluso enredaba las palabras, tenía mala dicción y decía cosas como “Te fuites” en lugar de “Te fuiste”. Era un ranchero de lo más rústico y desgarbado. Y quizás fue esta la razón por la que comenzó a vender discos por montones y a provocar localidades agotadas en todos los bailes y eventos donde se presentaba.

El 20 de enero de 1992 Chalino fue contratado para cantar en la fiesta de una quinceañera en un pueblo desértico a dos horas de Los Angeles. Esa noche un tipo llamado Eduardo Gallegos se subió al estrado y le disparó a quemarropa. Resultaron heridos, además de Chalino, el acordeonista del grupo y cinco personas más. Al agresor alguien le quitó la pistola y lo liquidó en ese momento.

Aquél escándalo hizo que las grabaciones de Chalino se vendieran mejor que nunca.

En mayo de ese mismo año Chalino fue invitado a regresar a Culiacán Sinaloa, para participar en un evento. Sus amigos le dijeron que no fuera. Pero el pago era bastante tentador y aceptó la propuesta.

Después del evento, Chalino salió del club acompañado de sus hermanos, un primo y varias muchachas. Poco después, en una glorieta fueron detenidos por hombres armados que venían en una Suburban. Detuvieron a Chalino, quien aceptó irse con los desconocidos, pidiendo únicamente que dejaran libres a sus acompañantes.

Pocas horas después encontraron a Chalino Sánchez tirado en un canal cercano a la carretera, con los ojos vendados, las manos atadas y dos disparos en la cabeza. ¿Cuestiones de narcotráfico?, ¿Cobraron la deuda de sangre que tenía?.

Después de su muerte no faltó alguien que se pusiera como nombre artístico Chalinillo y otros más que le compusieran su corrido.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Chalino sanchez

Anónimo dijo...

Chalino sanchez fue UN honbre de muncho balor es EL rey del corrido si señor

Anónimo dijo...

Viva la apología del delito!